El Camino del Mictlán 2019 en Mixquic

El misticismo que gira en torno a la Celebración de Día de Muertos en nuestro país, ha llamado la atención de mucha gente en diferentes partes del mundo. El culto a la muerte estuvo presente en distintas culturas a lo largo y ancho de México y a la fecha es una de las celebraciones más
importantes y de mayor tradición que tenemos.

Tláhuac se viste de gala para recibir a sus invitados de honor, sus fieles difuntos… ¡Ven y se testigo de la comunión entre la vida y la muerte, vive con sus habitantes una tradición que da identidad no sólo a los tlahuaquenses, sino a todos los mexicanos a nivel mundial!

La alcaldía Tláhuac, presidida por el Profesor Raymundo Martínez Vite, hace pública la realización de la Celebración de Día de Muertos EL CAMINO AL MICTLÁN 2019, que se llevará a cabo los días Octubre 31, Noviembre 1 y 2, en el pueblo de San Andrés Mixquic, tradición de origen mesoamericano, que se verá aderezada en ésta segunda edición de EL CAMINO AL MICTLÁN con talento musical de primer nivel:

Aleks Syntek, el gran espectáculo multimedia Cantares de México de Laura Díaz que incluye cantantes, danzas, bailes, fino vestuario, performances y proyección de imágenes, Guillermo Zapata “El Caudillo del Son”, Leones de la Sierra Xichu, Parientes de Playa Vicente, Banda Rey Condoy de Faustino Vázquez, Exposición de Fidogónio Naxin (artista plástico Mazateco con su exposición “Calaveras Eróticas”), entre muchos artistas más.

Además, Cine, Teatro, Artesanías, Gastronomía típica, Ofrendas y una gran diversidad de actividades culturales en torno al Día de Muertos en un evento gratuito y apto para público de todas las edades.

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

 

Acerca del Mictlán:

De acuerdo a la cosmovisión mexica, el Mictlán (“Lugar de los muertos”) era el nivel inferior de la
tierra de los muertos. El camino a este recinto, según Bernardino de Sahagún en su “Historia
general de las cosas de la Nueva España”, era largo y peligroso: tenía nueve niveles verticales y
descendientes. Se creía que el viaje duraba cuatro años y que, al llegar a Mictlán luego de haber
superado todos los obstáculos, el alma del difunto era recibida por Mictlantecuhtli y
Mictlancihuatl, las deidades del inframundo, quienes le anunciaban el final de sus pesares.

Al Mictlán se dirigían por igual nobles y plebeyos, sin distinción alguna de rango ni de riquezas,
pues la muerte no discrimina a nadie.

Parte de los rituales funerarios para despedir a los difuntos en el México prehispánico era la
confección de un discurso fúnebre de gran significado. Acto seguido, el difunto abandonaba este plano terrenal y despertaba a la orilla de un río, que sería la primera de las pruebas para encontrar el descanso eterno de su alma. Este viaje no era una tarea sencilla, pues cada nivel ponía a prueba su carácter, convicción y resistencia.

Primer nivel: CHICONAHUAPAN
También llamado Itzcuintlan o “Lugar de perros”, este sitio estaba a la orilla de un caudaloso río,
que el muerto debía atravesar con la ayuda de un xoloitzcuintle de color pardusco.

El color era importante, puesto que si se le pedía ayuda a un perro de color blanco, este se negaría y si se le pedía ayuda a un perro negro, este no aceptaría la tarea.

Segundo Nivel: TEPECTLI MONAMICTLAN
El “Lugar de los cerros que se juntan”. En este nivel se dice que existían dos cerros que se abrían y se cerraban, chocando entre sí de manera continua. Los muertos, por lo tanto, debían buscar el momento oportuno para cruzarlos sin ser triturados.

Tercer Nivel: IZTEPETL
En este lugar se encontraba un cerro cubierto de filosísimos pedernales, que desgarraban los
cadáveres de los muertos cuando estos tenían que escalarlos para cumplir con su trayectoria.

Cuarto Nivel: ITZEHECAYAN
El “Lugar del viento de obsidiana” era un sitio desolado de hielo y piedra abrupta. Se trata de una
sierra con aristas cortantes compuesta de ocho collados en los que siempre caía nieve.

Quinto Nivel: PANIECATACOYAN
“Lugar donde la gente vuela y se voltea como banderas”. Se dice que este lugar se ubicaba al pie
del último collado o colina del Itzehecayan, donde los muertos perdían la gravedad y estaban a
merced de los vientos, que los arrastraba hasta que finalmente eran liberados para pasar al nivel
siguiente.

Sexto Nivel: TIMIMINALOAYAN
“El lugar donde la gente es flechada”. Aquí existía un extenso sendero a cuyos lados manos
invisibles enviaban puntiagudas saetas para acribillar a los cadáveres de los muertos que lo
atravesaban. Estas eran saetas perdidas durante las batallas.

Séptimo Nivel: TEOCOYOHUEHUALOYAN
Aquí los jaguares abrían el pecho del muerto para comerse su corazón.

Octavo Nivel: IZMICTLAN APOCHCALOLCA
En esta “laguna de aguas negras” (Apanhuiayo), el muerto terminaba de descarnar y su tonalli (su alma), se liberaba completamente del cuerpo.

Noveno Nivel: CHICUNAMICTLAN
Aquí el muerto debía atravesar las nueve aguas de Chiconauhhapan y, una vez superado este
último obstáculo, su alma sería liberada completamente de los padecimientos del cuerpo, por
Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl, esencia de la muerte masculina y femenina respectivamente.
Para transitar estas pruebas, el difunto debía ir surtido de algunos amuletos y pertenencias para
facilitar su camino, entre agua, mantas, armas y papeles que dos oficiales le colocaban diciendo:

“Veis aquí con que habéis de caminar, y poníanle entre las mortajas, y así amortabajan el difunto
con sus mantas y papeles que estaban aparejados, poniéndolos ordenadamente ante él, diciendo; Veis aquí con que habéis de pasar en medio de dos sierras que están encontrandose una con otra ; y más le daban al difunto otros papeles, diciendole: Veis aquí con que habéis de pasar el camino donde está una culebra guardando el camino. Y más daban otros papeles diciendo: Veis aquí con que habéis de pasar a donde está la lagartija verde, que se dice Xochitonal, y más decían al difunto: Veis aquí con que habéis de pasar ocho páramos; y más daban otros papeles diciendo: Veis aquí con que habéis de pasar ocho collados; y más decían al difunto: Veis aquí con que habéis de pasar el viento de navajas”.
(Bernardino de Sahagún)

Al final de este largo viaje al Mictlán, el difunto debía entregar a Mictlantecuhtli los tributos que se le habían entregado antes de despertar a la orilla del río, pues no sería justo llegar ante el
mismísimo señor de la muerte con las manos vacías.

¡Tláhuac invita a vivir esta gran experiencia y a preservar nuestras tradiciones!